Historia del Carnaval en Ecuador
El historiador Rodolfo Pérez Pimentel habla de que hay registros sobre esta celebración en periódicos de la época de 1860. “Mientras en Guayaquil la gente acostumbraba a mojar con agua, en la Sierra se jugaba con harina”, puntualiza Pérez. Alrededor de 1900 a 1940, cuenta, las cocineras acostumbraban a agujerear los cascarones de los huevos para guardarlos hasta el carnaval y así rellenarlos con colonia o agua coloreada y sellarlos con cera, estos luego eran arrojados en medio de la celebración.

“Los caballeros 'asaltaban' las casas de las damas y les lanzaban los cascarones; ellas, a su vez, les tiraban agua en recipientes, al final todos mojados armaban fiesta en las casas o comilona”, relata. Otra costumbre entre las clases sociales bajas era la Fiesta del arroz quebrado, denominada así porque luego de los juegos y la elección de la reina del carnaval se servía aguado preparado con el arroz de grano partido.
En la Sierra, las celebraciones incluso empezaban un mes antes, pero fue a partir de la dictadura de Ramón Castro Jijón (1963) que se optó por modificar esta costumbre adoptando los carnavales de misa con desfile de carros alegóricos y en lugar de agua se lanzaban flores, práctica que luego se trasladó a Guayaquil.
En la región andina también se lo vincula con la fiesta indígena de fin de año solar o Paucar Huatay, (Pawkar ...) una de las cuatro más grandes del año ligada a las prácticas agrícolas, al trabajo cooperativo, la relación con la tierra y la religiosidad expresada con estos elementos. El carnaval de los mestizos, en cambio, termina con el inicio de la Cuaresma. En la urbe actualmente existe una devoción al Niño Jesús y las misas se multiplican en la víspera del carnaval, por ello se afianza el llamado priostazgo, además se conservan el canto de las coplas y el juego con polvo y agua.
Fuente: Diario el Universo - El Carnaval de Ecuador, de lo ancestral a lo divertido










































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